martes, 8 de mayo de 2012

El hombre en la multitud



Existen algunos secretos que no se dejan descubrir.

Todo el tiempo está pasando gente por la calle. Es infinito el torrente y son infinitas las historias. Si uno se detiene a mirar, son infinitos los indicios de estas historias que nunca vamos a conocer.

La gran mayoría de los que pasaban tenían el aire satisfecho de gente ocupada y su única preocupación parecía ser la de abrirse paso entre la muchedumbre. Levaban las cejas fruncidas y volvían sus ojos rápidamente en todas las direcciones. Otros, se movían intranquilos, mostraban el rostro enrojecido y hablaban gesticulando consigo mismo.

Creo esto sería mejor ir leyéndolo mientras se ven las imágenes. Poe no escribió este relato en Buenos Aires, pero parece que las multitudes son iguales siempre y en todos lados.

La tribu de los empleados era inconfundible. Los altos empleados de firmas sólidas resultaban inconfundibles. Se les conocía por sus chaquetas y pantalones blancos o marrones, diseñados para sentarse cómodamente, con corbatas negras y chalecos del mismo color, zapatos anchos y de sólida apariencia.

Vi traficantes judíos con ojos de halcón que brillaban en unas caras cuya única expresión era de abyecta humildad. Porfiados mendigos profesionales que apartaban a los pobres de mejor aspecto y a quienes sólo la desesperación les había lanzado en medio de la noche a implorar caridad. Inválidos débiles y depauperados a quienes la muerte había señalado con su mano y que se retorcían y se tambaleaban entre la muchedumbre.

Junto a todos éstos, pasteleros, recaderos, cargadores de carbón, barrenderos, domadores de monos, vendedores de canciones, artistas andrajosos y obreros cansados de todas las clases; y todo este turbión moviéndose en medio de un recinto ensordecedor y de una desordenada vivacidad, que irritaba el oído con sus discordancias y producía una sensación dolorosa en los ojos.

Cuando, de repente, de atrás de un árbol, se aparece él. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.

¡Te reís!... Pero sólo vos lo ves.

1 comentario:

  1. V
    Interesante reversión de "el hombre de la multitud" versión Florida.
    Creo que (hasta la última parte, con la canción) es interesante como trabajás imagen-sonido. Insisto que también podrías trabajar el texto en la imagen ( o en audio).
    Podrías pensar cómo modifica el entorno urbano de la calle Florida en esos personajes, en esa multitud alienada.
    Alentamos a que realicen este tipo de trabajos (reflexionando sobre conceptos trabajados), sin embargo para el ensayo nº2, con sus objetivos determinados, sigue sin estar contextualizado en el recorrido, sin mención de ninguno de los espacios o las muestras.

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