Existen algunos secretos que no se dejan descubrir.
Todo el tiempo está pasando gente por la calle. Es infinito
el torrente y son infinitas las historias. Si uno se detiene a mirar, son
infinitos los indicios de estas historias que nunca vamos a conocer.
La gran mayoría de los que pasaban tenían el aire satisfecho
de gente ocupada y su única preocupación parecía ser la de abrirse paso entre
la muchedumbre. Levaban las cejas fruncidas y volvían sus ojos rápidamente en
todas las direcciones. Otros, se movían intranquilos, mostraban el rostro
enrojecido y hablaban gesticulando consigo mismo.
Creo esto sería mejor ir leyéndolo mientras se ven las
imágenes. Poe no escribió este relato en Buenos Aires, pero parece que las
multitudes son iguales siempre y en todos lados.
La tribu de los empleados era inconfundible. Los altos
empleados de firmas sólidas resultaban inconfundibles. Se les conocía por sus
chaquetas y pantalones blancos o marrones, diseñados para sentarse cómodamente,
con corbatas negras y chalecos del mismo color, zapatos anchos y de sólida
apariencia.
Vi traficantes judíos con ojos de halcón que brillaban en
unas caras cuya única expresión era de abyecta humildad. Porfiados mendigos
profesionales que apartaban a los pobres de mejor aspecto y a quienes sólo la
desesperación les había lanzado en medio de la noche a implorar caridad.
Inválidos débiles y depauperados a quienes la muerte había señalado con su mano
y que se retorcían y se tambaleaban entre la muchedumbre.
Junto a todos éstos, pasteleros, recaderos, cargadores de
carbón, barrenderos, domadores de monos, vendedores de canciones, artistas
andrajosos y obreros cansados de todas las clases; y todo este turbión
moviéndose en medio de un recinto ensordecedor y de una desordenada vivacidad,
que irritaba el oído con sus discordancias y producía una sensación dolorosa en
los ojos.
Cuando, de repente, de atrás de un árbol, se aparece él.
Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio
melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias
suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada
mano.
¡Te reís!... Pero sólo vos lo ves.
V
ResponderEliminarInteresante reversión de "el hombre de la multitud" versión Florida.
Creo que (hasta la última parte, con la canción) es interesante como trabajás imagen-sonido. Insisto que también podrías trabajar el texto en la imagen ( o en audio).
Podrías pensar cómo modifica el entorno urbano de la calle Florida en esos personajes, en esa multitud alienada.
Alentamos a que realicen este tipo de trabajos (reflexionando sobre conceptos trabajados), sin embargo para el ensayo nº2, con sus objetivos determinados, sigue sin estar contextualizado en el recorrido, sin mención de ninguno de los espacios o las muestras.