domingo, 27 de mayo de 2012

Dos pruebas



"El nomadismo sería realmente la característica esencial de nuestra especie.


Los procesos civilizacional e industrial no son otra cosa que formas de control social con el objetivo de impedir el paso y disciplinar al errante, al vagabundo, al flaneur, figuras vistas como disfuncionales a la sociedad racionalista y disciplinaria.


El proceso civilizador instituye procesos de territorializaciones, encuadrando y monitoriando la vida social a través de una red de reglas, instituciones, leyes, artefactos."


Plano de próxima acción.


Recorrido:
La vereda que rodea el jardín botánico.
¿por qué?
porque es una vereda sin dueño. no hay negocios ni edificios. solamente transita gente. y hay una caudal de gente como el que se precisa para que la intervención tenga el efecto deseado.
porque está cerca de donde vivo y se pretende ir muy temprano a la mañana para agarrar a la ciudad antes de que se levante.


Medios:
- Mi amigo alfredo con su traje naranja de obrero
- Yo con mi traje naranja de obrero
- Cinta de peligro
- Tres palos que sirvan para sostener las cintas.
- Dos camaras Go pro (espero conseguir la segunda)
- mate, bombilla y yerba


Concepto:
¿Como es el tránsito de la gente por la ciudad? ¿Se da momentos para la exploración, para dejarse llevar por ella? ¿Gira su cabeza para mirar para otro lado que no sea para el frente? ¿Dobla inesperadamente en una esquina en la que no pensaba doblar? ¿Modifica su recorrido porque sí? ¿Como ocupa las veredas? ¿cuán presente está mientras camina por la vereda? ¿Cuan cerca están de un flaneur? ¿cuan cerca están de un autómata?
La idea de la intervención es cruzar tres cintas de peligro en la vereda, desviando ligeramente el curso de la gente. (como lo indica el esquema, la flecha que viene de la izquierda es el transeúnte que va por la vereda y la linea zigzagueante es su recorrido por las cintas).
¿por qué? ¿que hace esta acción?
las cintas harán modificar la atención del transeúnte. en principio pienso que lo frenarán, lo hará mirar alrededor. ¿preguntarse que pasa? si sigue su recorrido respetando las cintas, no podrá seguir la linea recta que venía decidido a seguir. Su tránsito girará 90 grados hacia su derecha primero y luego 90 grados para el otro desde la dirección en que venía originalmente.


Es muy pequeño, pero las cintas logran que la gente que iba a pasar por este lugar sin sentirlo, de pronto miren hacia ambos lados de su trayecto, se frenen, se desconcentren de sus pensamientos un segundo, hagan algo que no tenían en mente y probablemente sigan y se olviden de lo sucedido. o no.


Una pequeña acción que busca por un momento conectar a los transeúntes con otra manera de recorrer la ciudad, mirar hacia otro lado, desde otro punto de vista y quien sabe si inspirar algo de libertad y presente en su manera de transitar la ciudad.


Medio maquínico:
Las cámaras go pro (http://es.gopro.com//) son unas cámaras pequeñas, que utilizadas en la ciudad sirven bastante como cámara oculta. Son HD y tienen como lente un ojo de pez, con lo que filman un panorama muy amplio y de muy buena calidad.
La cámara será fijada a algún poste o donde se pueda, encubierta por los dos obreros (¿creíbles?) tomando mate.
el registro será luego pasado a cámara lenta para poder efectuar una observación pormenorizada de las reacciones de los transeúntes. 
La cámara lenta es una posibilidad que nos dan los medios maquínicos de registro de imágenes, para observar situaciones en un tiempo que no es el real. Esta detención de la cadencia de los cuadros reproducidos permite una observación mas detenida de algo ocurrido a la velocidad que ocurren las cosas. La cámara nos permite descubrir cosas que no vimos con nuestros propios ojos. 




¿son creíbles estos dos obreros?














  

domingo, 20 de mayo de 2012

Peligro

MEDIO


Materiales:
- Traje naranja de obrero.
- Cinta de peligro.
- Palos verticales de hierro o madera con base pesada (para sostener las cintas).
- Cámara de fotos que filma.


La entrega consistirá en un registro filmado de las intervenciones que se realizarán en distintos puntos de la ciudad.




CONCEPTO


El traje naranja de obrero da poder de acción sobre la va pública. 
Ellos son los que la modifican, los que la construyen, la hacen y la modifican.
El poder principal que tienen es el de tomar zonas momentáneamente para trabajar en ellas.
La intervención urbana a realizarse, propone tomar prestado ese poder, para accionar sobre la via pública. 


En principio, tomar partes de la ciudad y marcarlas con cintas de peligro. 
Señalar sectores. 
Tiene una potencialidad muy grande este solo elemento con el que se pretende trabajar. 
Se puede modificar el tránsito de la gente por la vereda con él, se pueden señalar zonas a las que no se les presta la atención. Pueden indicarse peligros inentendibles, insólitos, o atravesar publicidades, señalando el peligro que encierran. 


Lo principal de la acción es desautomatizar al transeúnte. Que vea algo que le llama la atención y que no puede decir exactamente qué es lo que esta sucediendo allí. Generar quizás un estado de pequeña confusión, que genera un cuestionamiento sobre las posibilidades de la via pública y las diferentes maneras de habitarla que no estamos utilizando. Quizás sacar de la rutina, del objetivo de llegar a un lado y ver que cada momento es un momento de infinitas decisiones posibles con respecto al camino a seguir. 


Un llamado a habitar el presente y a abrirse a habitar la ciudad como un flaneur.




RECORRIDO


No está muy en claro aún lugares específicos para las intervenciones. Serán más de una (aunque el tiempo sea tirano) y quizás en puntos que sean muestras representativas de distintos aspectos de la ciudad. O un muestrario aleatorio. Lugares más céntricos con más afluente de transeúntes, lugares más alejados, lugares más amplios o mas reducidos. Pero es siempre este mismo elemento entrando en diálogo con las características determinadas de cada lugar. 

DISPLEI


Desplegar, mostrar, exhibir.

Vidriera.

Quizás no hay una palabra en castellano que aluda específicamente a esto, o de la misma manera, o de una manera tan abarcativa, por eso la castellanizamos.
Esta palabra hace referencia a hacer visible algo. A ponerlo de tal manera para que pueda ser apreciado y visto.

Por ejemplo, para mostrarle a la gente que va a visitar la muestra de “Claridad”, en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Buenos Aires,  las revistas y los libros que forman parte de la muestra, se hicieron unos curiosos artefactos de acrílico. Había de dos tipos.

Unos  eran una caja transparente hecha a medida de cada objeto a exhibir que protegía y a la vez mostraba la publicación. Su cara frontal era más grande que la publicación que sostenía y servía  para ser colgado de una pared y a la vez funcionar de marco. Con estos objetos se sostenían las publicaciones de manera vertical y la ranura que tenía en la parte superior permitía sacar la publicación de ahí. Pero no a la gente que visitaba la exhibición.

Encontrábamos en la exposición también las clásicas vitrinas de los clásicos museos, donde había cosas dispuestas sobre cubos de madera o de acrílico blanco con luz adentro en este caso, tapadas por peceras acrílicas, que permitían a la gente  ver lo que había en ellas pero no manipularlo.

Es interesante esta contraposición. Objetos puestos para ser vistos, que no se podían ver. De las revistas y libros expuestos, solamente podíamos ver las tapas. No se podían hojear ni leer nada de su interior, ni tocarlos ni olerlos.

Por supuesto que estos elementos de “displei” tienen en cuenta principalmente la conservación de los elementos expuestos. Son expuestos porque son valiosos y como son valiosos, no deben arruinarse.

Otra contraposición que podemos encontrar en estos objetos, es que originalmente no fueron hechos para que sean objetos valiosos. No se los pensó de esa manera. No fueron hechos pensando en ser expuestos en un museo. Más bien todo lo contrario. Revistas y libros que transmiten ideologías de cambio del status quo, combativas, guerreras, que buscaban un cambio de mentalidad en la gente que las leía, una toma de conciencia y de acción para la construcción de un mundo con otros parámetros.

¿Qué sucede con este displei urbano? ¿En qué se compara a estas publicaciones exhibidas?




El color amarillo llama la atención al ojo. Dice "mirame". Macri dice mirame con su política de puro displei y nada más. Pero, sin entrar más en este tema podemos ver aquí como este paredón amarillo nos llama la atención para que lo miremos, pero nos oculta lo que tiene atrás. Es una sección de ciudad que está vedada para nosotros. Al igual que los contenidos de las publicaciones de la exposición. Solo lo ve la gente que trabaja en la obra, de arte y de construcción. 

¿Y aquí como funciona el displei? 
Vitrina. Pecera en la vía pública. Tampoco podemos acceder al contenido, pero podemos verlo. Esta frontera rojiblanca llamativa nos marca la presencia de estas nuevas paradas de colectivo, que a diferencia de las viejas, por ahora está protegida y en exposición. Estas vallas nos señalan un sector, rodean algo, dicendo "aquí hay algo valioso" o "aquí hay algo frágil" o "aquí hay algo peligroso" o "aquí hay algo en proceso".



¿Y aquí? Otra parte de la via pública tomada. No puedo pasar por donde está este carro. El cono naranja fluó me lo señala, llama mi atención para decirme "por aquí no" o "cuidado". Nuevamente, tengo un elemento de displei (el cono en vez de la vitrina) para indicarme que observe algo a lo que no puedo acceder. 

Pero en esta situación se suma además el hecho de que el motivo de esta ocupación de la vía pública es también un motivo de displei. Se estaba filmando una publicidad. Vemos aquí toda la parafernalia para hacer tal cosa, pero es la parte oculta del displei. Lo que se presenta antes los ojos de los espectadores es el resultado de este trabajo para mostrar y llamar la atención sobre algún producto.

Resulta interesante este mecanismo de exhibición en la via pública. Elementos que nos llaman la atención sobre puntos específicos en la ciudad, que nos sirven para hacer visibles distintos objetos o situaciones.

martes, 8 de mayo de 2012

El hombre en la multitud



Existen algunos secretos que no se dejan descubrir.

Todo el tiempo está pasando gente por la calle. Es infinito el torrente y son infinitas las historias. Si uno se detiene a mirar, son infinitos los indicios de estas historias que nunca vamos a conocer.

La gran mayoría de los que pasaban tenían el aire satisfecho de gente ocupada y su única preocupación parecía ser la de abrirse paso entre la muchedumbre. Levaban las cejas fruncidas y volvían sus ojos rápidamente en todas las direcciones. Otros, se movían intranquilos, mostraban el rostro enrojecido y hablaban gesticulando consigo mismo.

Creo esto sería mejor ir leyéndolo mientras se ven las imágenes. Poe no escribió este relato en Buenos Aires, pero parece que las multitudes son iguales siempre y en todos lados.

La tribu de los empleados era inconfundible. Los altos empleados de firmas sólidas resultaban inconfundibles. Se les conocía por sus chaquetas y pantalones blancos o marrones, diseñados para sentarse cómodamente, con corbatas negras y chalecos del mismo color, zapatos anchos y de sólida apariencia.

Vi traficantes judíos con ojos de halcón que brillaban en unas caras cuya única expresión era de abyecta humildad. Porfiados mendigos profesionales que apartaban a los pobres de mejor aspecto y a quienes sólo la desesperación les había lanzado en medio de la noche a implorar caridad. Inválidos débiles y depauperados a quienes la muerte había señalado con su mano y que se retorcían y se tambaleaban entre la muchedumbre.

Junto a todos éstos, pasteleros, recaderos, cargadores de carbón, barrenderos, domadores de monos, vendedores de canciones, artistas andrajosos y obreros cansados de todas las clases; y todo este turbión moviéndose en medio de un recinto ensordecedor y de una desordenada vivacidad, que irritaba el oído con sus discordancias y producía una sensación dolorosa en los ojos.

Cuando, de repente, de atrás de un árbol, se aparece él. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.

¡Te reís!... Pero sólo vos lo ves.

lunes, 7 de mayo de 2012

Alquimia


Plantear una cuestión que me preocupa:
el nuevo modelo de museo (¿podríamos llamarlo populista?)
y sus implicancias en relación a la exhibición y recepción del arte contemporáneo.


Aunque la alquimia adopta muchas formas, en la cultura popular es citada con mayor frecuencia en historias, películas, espectáculos y juegos como el proceso usado para transformar plomo (u otros elementos) en oro.


En el plano espiritual de la alquimia, los alquimistas debían transmutar su propia alma antes de transmutar los metales. Esto quiere decir que debían purificarse, prepararse mediante la oración y el ayunoAntes de transformar nada, se transformaban a ellos mismos.


Andy Warhol fue un alquimista.
Transformó el pis, los cuadros en blanco y todo lo que tocaba en dolares. Miles.
¿Cuando comenzó esta práctica en el arte?
¿Cuando los artistas se volvieron seres tan elevados capaces de estos milagros?
¿O quién es el alquimista?
¿Constantini?


El que quiera estas obras,
que por haber estado en el Malba valen una fortuna,
las puede ir a buscar por el barrio de Abasto y alrededores.


La distancia entre la obra de arte y la basura es muy poca.
¿Qué separa una de la otra?


Piero Manzoni creó su obra "Base mágica-escultura viviente" en 1961.
Fue una alusión crítica al tema del pedestal en las esculturas, ya que si éstas no estaban encima de un pedestal no eran nada; así pues cualquier persona que se colocara encima de esta base, se convertía en una obra de arte.
Antes de morir, dio vuelta el pedestal y el planeta entero quedó apoyado sobre él.
Todo se convirtió en una obra de arte.